Una venganza filmada en las sombras de Seúl
Oldboy, ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes 2004, es considerada una de las mejores películas de venganza jamás realizadas. Park Chan-wook transformó los rincones más oscuros de Seúl en el escenario de una pesadilla kafkiana: un hombre encerrado durante 15 años sin saber por qué, liberado sin explicación y lanzado a una búsqueda obsesiva de respuestas.
Los callejones de Yeongdeungpo, con sus calles estrechas, neones parpadeantes y ese ambiente de submundo urbano, proporcionan el escenario perfecto para los primeros pasos de Oh Dae-su en libertad. Desorientado, furioso y hambriento de venganza, el protagonista recorre estos mismos callejones que hoy conservan gran parte de esa atmósfera nocturna que la película capturó magistralmente.
La escena del pasillo y otros espacios legendarios
La escena de lucha en el pasillo, filmada en los edificios industriales de Yeomchang, es probablemente la secuencia de acción más influyente del cine asiático del siglo XXI. Rodada en una única toma lateral, sin cortes ni trucos digitales, esta secuencia convirtió un pasillo industrial anodino en un espacio cinematográfico legendario.
La zona costera de Ansan, con sus muelles grises y el horizonte brumoso del Mar Amarillo, aporta la desolación emocional que la película necesita para su desenlace. Estos paisajes industriales y marítimos, lejos de la belleza convencional, son el reflejo perfecto del estado mental del protagonista: un hombre que descubre que la verdad puede ser más devastadora que el cautiverio.
Detrás de las cámaras
Oldboy es la película que puso al cine coreano en el mapa global de manera definitiva antes de que Parasite ganara el Oscar. Park Chan-wook concibió la trilogía de la venganza como un proyecto que exploraría distintas dimensiones del concepto de la violencia y sus consecuencias. Oldboy, el segundo panel del tríptico, es también la más extrema en su planteamiento formal.
La legendaria escena del pasillo de combate fue planificada durante semanas y rodada en dos días. Choi Min-sik, que interpreta a Oh Dae-su, se entrenó en jiu-jitsu y taekwondo durante meses para dar credibilidad a un combate que, por diseño, no debía parecer elegante sino agotador y desesperado. La decisión de rodarlo en una única toma lateral fue de Park Chan-wook, inspirado en los videojuegos de lucha de desplazamiento lateral donde el personaje siempre avanza en la misma dirección. La coreografía fue diseñada para que Dae-su sea claramente superior a sus contrincantes al principio pero vaya debilitándose visiblemente a medida que el combate se prolonga, transmitiendo el agotamiento físico y emocional del personaje.
Choi Min-sik, profundamente budista, rezó después de cada escena en la que su personaje comía pulpo vivo —el animal estaba vivo de verdad— para pedir perdón al animal por el sufrimiento. Esta decisión fue del propio actor, que encontró las escenas moralmente difíciles pero entendió que eran esenciales para el impacto de la película. La escena se convirtió en una de las más discutidas del cine asiático contemporáneo.
Guía de viaje
Yeongdeungpo (Seúl): Accesible desde la estación de Yeongdeungpo (Línea 1, salida 5). El barrio de Yeongdeungpo ha sido objeto de una transformación urbanística considerable en las últimas décadas, con el desarrollo del complejo IFC Yeouido en sus cercanías, pero los callejones más alejados del centro comercial conservan ese carácter de barrio popular nocturno que la película capturó. El mercado de Yeongdeungpo es uno de los mercados tradicionales más grandes de Seúl y merece una exploración en sí mismo.
Itinerario de Park Chan-wook en Seúl: Para los fans del director, Seúl ofrece la posibilidad de un recorrido temático por las locaciones de su filmografía coreana. La zona de Yeongdeungpo (Oldboy), los exteriores de Seocho (La Decisión de Partir) y el barrio de Hannam-dong (Joint Security Area) pueden combinarse en un itinerario de un día para cinéfilos dedicados.
Ansan: Accesible desde Seúl en metro (Línea 4, aproximadamente 1 hora desde el centro). La zona costera de Ansan tiene un carácter portuario e industrial que contrasta con el Seúl urbano, y ofrece una experiencia auténtica de la Corea periférica que las películas de Park Chan-wook retratan con tanta precisión. El mercado de mariscos de Ansan es un destino gastronómico recomendable.
Peregrinación de fans
Oldboy llegó al público latinoamericano fundamentalmente a través de festivales de cine y videoclubes especializados en los años 2000-2010, antes de la explosión del streaming. Su Gran Premio del Jurado en Cannes 2004 —el premio lo entregó el presidente del jurado Quentin Tarantino, que la declaró su película favorita del festival— convirtió la película en un título de culto entre los cinéfilos más avanzados de Latinoamérica.
La película tiene una presencia permanente en los debates sobre "las mejores películas de la historia" en foros latinoamericanos especializados en cine, y es frecuentemente citada como la puerta de entrada al cine coreano para una generación de cinéfilos que la descubrieron en el circuito de festivales o en tiendas de DVD especializadas. Su impacto en el cine de acción y thriller global fue enorme: desde 2004, numerosas películas de Hollywood incorporaron secuencias de combate en pasillo inspiradas directamente en la escena de Oldboy.
Los hashtags #올드보이 (Oldboy en coreano), #ParkChanwook y #Hallwayfight acumulan millones de publicaciones. En el mundo hispanohablante, la película es considerada una obra fundacional del interés latinoamericano por el cine coreano, y forma parte de casi todas las listas de "películas coreanas que debes ver antes de morir" publicadas en revistas de cine y plataformas especializadas en español.